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13.02.2012

Hay futuro

Óscar López
Secretario de Organización del PSOE
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El autor aborda en este artículo tres de los desafíos más importantes a los que tiene que hacer frente España, enlazándolos con los cambios ya iniciados por el PSOE en esos ámbitos.

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Comienzo a escribir este texto cuando tan sólo han pasado cuatro días desde la clausura del 38º Congreso del Partido Socialista. Es lógico que la sensación de cambio que compartimos en Sevilla permanezca todavía tan reciente, sin embargo en mi ánimo y en mi mesa de trabajo lo presente es el futuro. Estamos desplegando un proyecto político capaz de reconquistar la confianza de la mayoría. Y queremos hacerlo unidos, porque si colectivos son los retos que afronta nuestra sociedad, colectivos han de ser también nuestro empeño y nuestra labor. Por esta razón, iré enlazando a lo largo de este artículo tres de los desafíos que tiene España, con tres de los cambios que ya hemos iniciado los socialistas en nuestro partido.

En primer lugar el reto que supone el desprestigio de la política. La pérdida de confianza en la democracia surge en todos los periodos de crisis económica y en todas las naciones, es cierto. Pero conviene precisar las particularidades de esta época, y muy especialmente la deriva populista adoptada por partidos de la derecha europea que hasta hace unos años se autodefinían como liberales, y que ahora no tienen pudor en especular electoralmente con las emociones y preocupaciones del electorado, con el único objetivo de quebrar los puentes entre la vida privada y la vida política y social. Ese es un desapego dañino para todos y para cada uno porque, como los mercados no van a ocuparse de mejorar las condiciones de vida de la gente, darle la espalda a la política sólo puede generar frustración y ansiedad.

¿Qué va a hacer el Partido socialista para reconquistar la confianza en la democracia? Dar ejemplo: ofrecer más democracia, aumentar la participación, superar los modos de trabajo burocráticos e implantar modelos de colaboración en red: más abiertos, más ágiles y menos jerárquicos. En esta era en la que todas y todos vivimos conectados, lo más justo y lo más eficaz, es siempre lo más participativo.

El segundo reto que afronta España es la pérdida de confianza en las posibilidades de nuestro país. Olvidar las debilidades objetivas que sigue teniendo nuestra economía, es tan poco útil de cara al futuro como negarse a aceptar un hecho: salir de la crisis, no es volver al día anterior a que estallase la burbuja. Las cosas no pueden ser como antes: donde estaba el culto al dinero fácil, debe consolidarse el principio de responsabilidad mutua.

¿Qué va a hacer el Partido socialista para reconquistar la confianza en las posibilidades de nuestro país? Dar ejemplo: cumplir con responsabilidad la tarea que nos han encomendado los españoles, hacer una oposición que sirva; una oposición de verdad, desde la verdad. Demostraremos nuestra confianza en España confiando en la inteligencia de los españoles, por eso ni caricaturizaremos los problemas, ni pondremos obstáculos a los acuerdos esenciales, ni pondremos ningún interés parcial por delante del interés general. Y como creemos que creemos que quien mejor se opone es quien más propone, en todo momento ofreceremos a todos respuestas claras, solventes y progresistas.

El tercer reto es la reconquista del futuro. Es razonable que las graves dificultades provocadas por la crisis hagan que el futuro parezca más lejano de lo que está. Claro que el presente pesa, y mucho. Pero nuestra sociedad no puede aceptar esa idea que el Partido Popular quiere instalar, la ciudadanía debe dejar sin espacio a quienes dicen que los hijos tendrán vivir que los padres. En este periodo que estamos iniciando reivindicar el principio de solidaridad intergeneracional –tan presente en las señas de identidad del socialismo- es dar el primer paso para conformar un ideal colectivo, para dar forma al día de mañana.

¿Qué va a hacer el Partido socialista para reconquistar el futuro? Dar ejemplo y cambiar sin dejar de ser lo que somos, innovar permaneciendo fieles a nuestros valores. Porque cambiar no es hacer tabla rasa e innovar  no es crear ni seguir la última tendencia. Innovar es otra cosa, es generar una corriente transformadora de largo alcance, conectar lo que creemos con lo que queremos ver.  Esa es la dinámica que ha puesto en marcha a este proyecto, un proyecto de mayorías con vocación de Gobierno, tan fiable en la protección social como en la gestión de la economía, tan necesario para quienes reclaman libertades como para los emprendedores. Ya estamos renovando nuestra organización. Ya hemos iniciado el rearme ideológico. Ya hemos comenzado el camino hacia la recuperación del Gobierno. Hay futuro, claro que sí, por supuesto que sí.